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“Pornovenganza”: 5 años de prisión efectiva por difundir fotos íntimas

El tatuador Patricio Pioli fue condenado este jueves en La Rioja a cinco años de prisión por el delito de de “coacción y lesiones leves calificadas” en contra de su expareja, en lo que fue el primer juicio oral en la Argentina por la difusión de material sexual íntimo, tipificado en el Código Penal como “pornovenganza”.

Pornovenganza: 5 años de prisión efectiva por difundir fotos íntimas

Pioli fue condenado entre otros delitos por haber ejercido violencia de género contra Paula Sánchez Frega, y por filtrar fotografías y videos íntimos tomados por este cuando tenía una relación con ella. Este caso fue clave para la Reforma del Código Penal y la inclusión de la “pornovenganza” o “pornoextorsión” como delito informático, y el único que llegó hasta el momento a juicio oral y a partir de hoy a una condena de cumplimento efectivo.

Así lo resolvió el Tribunal de la Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional, presidido por la jueza Edith Agüero junto a los magistrados María Petrillo y Fernando Romero, que tuvieron a su cargo el juicio del hecho denunciado en 2017. 

Pioli, de origen sanjuanino y conocido en La Rioja como “El tatuador” por su trabajo, fue denunciado por Sánchez Frega por violencia de género y amenazas de difusión de material íntimo luego de finalizar su relación en el año 2016.

Paula dijo a la prensa que había padecido durante y después de su relación, permanentes episodios de violencia de género contra ella y también contra sus mascotas, y que fue revictimizada cuando Pioli hizo público el abuso de su abuelo paterno contra ella.

La versión del tatuador

A pesar de las acusaciones, Pioli siempre insistió en su inocencia, dice que le robaron el celular y que él es tan víctima como Paula Sánchez Frega, la mujer que lo denunció. “Me estoy comiendo el garrón de mi vida”, afirmó.

Cuando todo salió a la luz Pioli pasó 6 días detenido en una comisaría. “Fue una experiencia de mierda, muy traumática”, dijo a Clarín en aquel momento. Una experiencia que lo siguió también a la calle. “Me gritan asesino, violador, soy un ogro. Y no hice nada”, se lamentó.

En la misma entrevista, el tatuador sostuvo entonces que lo único que desea es que “todo termine rápido” y dijo que, a pesar de todo, no tendría problemas en juntarse ella. “La abrazaría y le diría que me da mucho dolor y pena todo esto. ‘¿Hasta dónde hemos llegado?¿Qué pasó con nosotros?’”.

 

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